ROCÍO

HISTORIA DE LA ROMERÍA DEL ROCÍO EN CATALUNYA

El Rocío en Cataluña comenzó con la organización de unas excursiones a Arenys de Munt como resultado de la añoranza que sentían muchos emigrantes andaluces que habían llegado buscando trabajo a tierras catalanas. El comienzo fue modesto: cada excursión, que siempre coincidía con la Pascua de Pentecostés, servía de excusa para reunirse, charlar, cantar y, lo más importante, recordar las raíces.

Poco a poco fue creciendo este acto hasta desembocar en lo que es hoy la Romería del Rocío en Cataluña, un acto mariano de gran interés religioso, costumbrista y social.

La Romería ha ido cambiando de sedes: pasó de los inicios en Arenys de Munt a una organización más sólida en Santa Perpètua de la Moguda, Montmeló, y finalmente el lugar de peregrinación actual, que será el definitivo, Can Masrampinyo (entre Montcada i Reixach y Ripollet), donde está previsto en años venideros construir una ermita en honor a la Virgen del Rocío.

Durante el largo peregrinar de esta romería se formaron Hermandades; unas no sobrevivieron, otras se fusionaron, incluso hubo otras que cambiaron de nombre y algunas de aquellas siguen activas actualmente. Otras han ido formándose durante estos más de treinta años de organización de la peregrinación.

Poco a poco fue oficializándose la Romería gracias a la FECAC, pero también gracias a una persona de personalidad arrolladora y vitalista, el Padre José Manuel Berdala Citoler (DEP), que durante la mayor parte de su vida se dedicó a engrandecer este acto de forma altruista y entregada. Sin él la Romería como hoy la conocemos no existiría.

Actualmente, el protocolo del Rocío consiste en una serie de actos que comienzan en el seno de cada entidad con la celebración de una Misa o Bendición de Salida, tras la que comienza la peregrinación. Durante el camino, cada Hermandad realiza unos actos diferentes: se hacen Misas del Alba, rezo del Ángelus, del Santo Rosario, etc.

Una vez se llega al recinto del Rocío los actos son comunes para todas ellas: hay un canto de llegada como acción de gracias por el camino vivido y como saludo inicial. Esa misma tarde, todas las Hermandades hacen su presentación oficial, acompañada de un canto, ante la imagen de Santa María del Rocío.

Al día siguiente se ofrece la Misa de Romeros, que destaca por la luminosidad que de la imagen de los simpecaos se desprende, por el respeto que se respira, por la fe que se percibe, por los cantos que se escuchan. A la medianoche se reza el Santo Rosario de la Aurora, espectacular por el clima que se crea entre velas en la oscuridad, por los simpecaos que caminan entre las arenas, por los peregrinos que emiten susurrantes rezos, por los recuerdos de los que se fueron...

Al amanecer se celebra la Misa del Alba con el recuerdo en la mente de que la imagen de la Virgen en Almonte estará regresando a la ermita. Sólo resta ya la despedida: cada Hermandad recoge sus bártulos y realiza un emocionado canto de despedida de la Virgen y de otro Rocío más que finaliza, aunque ya en el Camino de Vuelta comienza a gestarse con alegría la organización de la próxima Romería.

Actualmente hay 21 Hermandades:

  • Hermandad Nta. Sra. del Rocío de Sta. Coloma de Gramanet
  • A.C.A. Hermandad Ntra. Sra. del Rocío Los Romeros de Barcelona 
  • A.C.A. Hermandad Ntra. Sra. del Rocío de Pineda de Mar
  • Hermandad Rociera Andaluza de Hospitalet de Llobregat
  • Hermandad A. Ntra. Sra. del Rocío Rocieros de Carmona
  • Hermandad Rociera Pastora Almonteña de Hospitalet de Llobregat
  • U.A. Hermandad Virgen de las Rocinas
  • Hermandad Rociera Andaluza las Marismas
  • Hermandad Ntra. Sra. del Rocio de Cerdanyola
  • Hermandad Rociera Andaluza los Varales de Sta. Coloma de Gramanet
  • Hermandad Ntra. Sra. del Rocío de Mataró
  • Hermandad Rociera Andaluza Virgen del Rocío la Esperanza de Badalona 
  • Hermandad Rociera Andaluza el Pastorcillo Divino de Hospitalet de Llobregat
  • A.A. Hermandad San Rafael Arcángel
  • Hermandad Rociera Andaluza Santo Ángel
  • Hermandad Rociera Andaluza de Rubí
  • Hermandad Ntra. Sra. del Rocío Badia del Vallés 
  • A.C.A. Hermandad del Rocío La Blanca Paloma de Maçanet 
  • Hdad. Ntra. Sra. del Rocío Divina Pastora Mataró
  • Hermandad Rociera Pastora del Alba
  • Hdad. Ntra. Sra. del Rocío de Terrassa

 

SER ROCIERO

Ser rociero es la expresión más cabal de una particular forma de concebir la vida. El rociero lo es siempre, a cada hora y durante toda su vida. Cuando se ha sentido en los adentros, aunque sea levemente, la mirada de la Virgen sobre la propia mirada, se produce el milagro de la estigmatización y ya no se puede renunciar jamás a Ella. Entonces se abre la puerta de la conciencia más firme y una letanía de verdades infinitas se adueñan del corazón para exigir la humildad que nos hace hombres íntegros. Se descubre una senda hasta entonces ignorada, vacía de nuestra presencia. Es el camino de las buenas gentes. Es un camino de mediación entre Ella y éste mundo de relatividades, donde todo es relativo según convenga, para consuelo de nuestras vanidades. Ser rociero es otra forma de ser, otro talante, significa entregarse a los demás sin pedir nada a cambio, estar siempre dispuesto a beneficiar a los demás, a tener siempre la mano tendida para quien la quiera tomar. Ser rociero significa amar a todos por encima de todo, respetar a los mayores, comprenderles y consolarles de la pesada carga de su vejez, dignificar el matrimonio como la figura de convivencia más importante de la humanidad, núcleo de la familia y germen de los hijos que habrán de criarse observando nuestro comportamiento cristiano. Ser rociero es vivir con alegría y soportar las más duras adversidades invocando el amparo de la Blanca Paloma y su Divino Hijo.

Quien invoca el nombre de Rocío, aunque sea una sola vez, ya queda bajo su protección y jamás podrá ignorar su presencia inmediata hasta en el respirar. La Virgen del Rocío, se ve cuando queremos verla, huele, dá calor y también refresca, ilumina, guía y socorre. Es la Madre de Dios y también Reina de las Marismas, Rociadora, Abogada y Maestra que marca la senda que todos los rocieros toman para merecerse la Romería de los Cielos, siendo buena gente, desprendido, honrado, y con alegría a todas horas, que ahí es donde se nota que la paz anida en el corazón. Pero sobre todo, el rociero es una parte más de la Virgen.

No debemos confundir al rociero con el que se viste de flamenco para ir de romería, que también se vestirá de ésa guisa porque le guste. Tampoco lo será porque cante muy bien las sevillanas o fandangos, ni porque sea un gran caballista, bailarín, cuentachistes o calce siempre botos camperos, una gran medalla en el cuello, jaski y ropa verde. Cada uno es como su madre lo trajo al mundo y nunca debemos juzgar a los demás por el estereotípo impuesto por la moda de rigor. A todos nos gusta pasear en coche de caballos, charret o manola, tener una gran casa en el Rocio, siete cajas de cigalas, jamones y manzanilla fresquita hasta que te ahogue, pero ése estatus social no marca la estirpe rociera. La riqueza de los hombres está en su corazón y cuando éste dá lo que tiene, cuando comparte su ración de oxigeno contigo y le brillan los ojos de emoción cuando te saluda, eso es ser grande y rociero. Ir caminando hasta el Rocio con las alpargatas rotas porque son las únicas que tiene vale más ante los ojos de la Señora que todas las alabanzas que le lanzamos desde las alturas del acomodo.

El rico, el vanidoso, el soberbio, el ruin, el miserable también son hijos de nuestra Madre y también tienen su sitio en el Rocio, incluso más preferente que otros, porque necesitan más ayuda para ser buena gente y rociero.

Para ser rociero, sólo hace falta querer a la Virgen, visitarla en su ermita porque, aunque Ella nunca nos abandona, es allí en su casa de las marismas donde puedes mirarla a la cara y donde hay que demostrar el valor del arrepentimiento, la vergüenza de haber faltado a tu condición de buen hijo. Allí es donde Ella te devolverá la honra perdida y te dará fuerzas para levantarte otra vez, para ser buena gente y rociero de verdad.

Fuente: El Palenque de Huelva
 

JOSE MANUEL BERDALA

El Fraile Franciscano fue coordinador del Movimiento Rociero en Catalunya

Durante muchos años fue el coordinador de todos los actos Religiosos que se celebraban en Catalunya; fue el guía espiritual de la Hermandad Rociera Los Romeros y el asesor del resto de Hermandades y entidades federadas a la Federación de Entidades Culturales Andaluzas de Catalunya, la FECAC.

Nacido en Binaced, un pueblecito de Huesca, en 1951. José Manuel Berdala tomó la decisión de hacerse sacerdote a los 18 años, guiado por la necesidad de servir a la gente anunciando el evangelio. Estudió magisterio y teología y decidió seguir los pasos de San Francisco entregándose al servicio de la gente allá donde se le necesitaba. Durante tres años fue Misionero en Bolivia y durante los últimos 24 años de su vida los dedicó a la enseñanza. En su última etapa ejerció como director del Colegio Sant Bonaventura de Vilanova i la Geltrú, compartiendo esta tarea con la de educador de disminuïdos psíquicos.

Pero en Catalunya, el padre José Manuel era conocido popularmente como "el cura del Rocío", todos los actos religiosos de la Romería eran coordinados y oficiados por él, desde el traslado de la virgen de la iglesia de Sant Martí al lugar de la romería, hasta el Santo Rosario de la "madrugá" del lunes.

Definía el Rocío como algo sorprendente y milagroso y a través de él descubrió una nueva faceta de la religiosidad popular, algo que le dio la oportunidad de cultivar un gran campo pastoral en Catalunya.

Estuvo muchas veces en la Aldea del Rocío y llegó a oficiar varias misas en la ermita, pero nunca pudo disfrutar de la Romería ya que su deber en esas fechas de Pentecostés estaba en Catalunya, como coordinador de los actos marianos.

Desde hace 3 años José Manuel Berdala ya no oficia los actos de la Romería, alguien una mañana de febrero del 2003 le arrebató la vida.

Su muerte en extrañas circunstancias, hoy todavía sin aclarar, conmocionaron a la comunidad Rociera de Catalunya.

Su familia, sus amigos, sus Romeros, no le olvidan y piden a la justicia que de una vez se aclaren los hechos que de manera tan cobarde acabaron con la vida de una persona caritativa, generosa e incansable.


Vicente Pardo
Redacción de Portal Rociero en Catalunya

Fotografía: FECAC